Con una penetración de Internet en la población menor a 20% y con usos de investigación y comunicación –chat y correo-e- como prioridades, el comercio electrónico ha sido relegado de los primeros planos del ciberespacio en la práctica y del imaginario del venezolano.
Sin embargo, el incremento de la confianza en el medio y la multiplicidad de opciones para su práctica permiten pronosticar que se avecinan mejores tiempos para el comercio electrónico en Venezuela.
Operaciones blindadas
La confianza es un factor fundamental en la decisión de compra por medios-e y en una sociedad como la venezolana, en la cual los altos índices de inseguridad personal y un desmembramiento del tejido social contribuyen a una constante situación de incertidumbre y desconfianza generalizada, una de los aspectos clave es el marco legal que rige la transacción electrónica.
Los esfuerzos de diferentes actores, entre ellos la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), han apuntalado la propuesta, discusión y entrada en vigencia de instrumentos jurídicos innovadores y pioneros en la región tales como la “Ley especial contra delitos informáticos” y la “Ley sobre mensajes de datos y firmas electrónicas”, las cuales ofrecen a los usuarios una suerte de paraguas para la protección de sus intereses.
De esta manera, el Estado demuestra su reconocimiento y comprensión de la transacción electrónica y se aboca a normarla, para ofrecer reglas claras que contribuyan al auge de las operaciones electrónicas.
Por otra parte, las sensibles mejoras en procesos de encriptación, las firmas electrónicas, el protocolo SET ( Secure Electronic Transactions ), entre otras, se cuentan dentro de las respuestas tecnológicas que terminan de blindar en buena medida a las partes involucradas, con esfuerzos importantes de vendedores y del sistema bancario.
Pese a que es imposible afirmar que las amenazas al comercio electrónico se han eliminado y, de hecho, podría considerarse que los atacantes han sofisticado sus procedimientos, también es cierto que la prevención, detección y resarcimiento es una opción real en la actualidad para todos los usuarios.
Versatilidad futura
De una rudimentaria forma que establecía una opción accesoria y de menor importancia para algunos comercios para colocar sus productos, la definición de comercio-e ha evolucionado hasta abarcar la adquisición de un bien o un servicio, utilizando medios electrónicos para alguna parte o todo el proceso comercial.
En este sentido, si bien en Venezuela se siguen tendencias de la región como la importancia que han cobrado los “mercados de pulgas virtuales” (Mercadolibre.com, etc.) y de ventas especializadas (tucarro.com, tulancha.com, etc.), una nueva dimensión del comercio electrónico se ha alcanzado a partir de los vínculos Citizen to Government .
Los esfuerzos de e-government en Venezuela permiten a los usuarios una nueva aproximación a procesos relacionados con transacciones vía Internet como las declaraciones de Impuestos Sobre La Renta o el pago de impuestos municipales, con los cuales se dan pasos firmes hacia la consolidación de una verdadera Sociedad Digital.
La banca electrónica en el país sureño se considera aún en sus inicios, pero con una fuerte presión de sus clientes para que las instituciones ofrezcan cada vez mejores servicios que permitan, en definitiva, simplificar la vida.
Por eso, más allá de las complicaciones propias de las transacciones-e, los comerciantes venezolanos pueden mirar el futuro con optimismo si se concentran en ofrecer a sus clientes seguridad y confianza en sus operaciones, mientras explotan las principales ventajas del medio como la variedad y la instantaneidad que se ajustan a los ritmos de vértigo de la cotidianidad actual. |