Las
empresas no siempre tienen claro cuáles son
sus necesidades, sobre todo si se trata de un requerimiento
que puede ser apoyado con tecnología. Es aquí donde
el proveedor de soluciones aporta un valor importante,
porque puede abordar un problema de negocio medular,
que va más allá de lo que puede resolver
un servicio puntual –o varios– en tiempos
distintos.
Si bien es cierto que un proveedor de soluciones de
tecnología no tiene que intervenir necesariamente
en todas las áreas de un negocio, también
es cierto que forma parte de una ecuación muy
importante. Según Alfonso Luna, quien hasta el
mes pasado fue el director andino de Microsoft, “un
proveedor de soluciones se vuelve parte de tu empresa,
aunque no tiene que abarcarlo todo. Hay que ser humildes
en eso y dedicarse a lo que uno sabe hacer de verdad”.
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Para Gustavo Rodríguez Lopenza, gerente corporativo
de Consultoría de BekeSantos, “el proveedor
de soluciones integrales es aquél que no sólo
es una fuente confiable, sino que además es un
asesor de confianza. Los que sólo proveen servicios
transaccionales o por demandas pueden resolver un escenario
puntual, pero no ven la foto completa”.
Al final, “el neto de la relación debe
ser de valor incremental para el cliente”, apunta
Luna. “Porque entre un proveedor de soluciones
y una empresa cliente se crean relaciones fructíferas
y productivas, ya que un aliado integral se mantiene
en la búsqueda constante de nuevas soluciones
que, a la postre, son aportes de valor”, agrega.
Otros beneficios
Al contar con un proveedor de soluciones de TI también
se tiene la ventaja de poder contar con todo un equipo
de trabajo, que opera en función de objetivos
específicos y de metas de negocio que van cambiando
en el tiempo. Asegura Rodríguez que “al
cliente no le gustan los toderos, sino las empresas que
sean capaces de integrar y proveer un punto único
de contacto en una relación, en la que puede haber
más de una aproximación de servicios”.
Aunque no es fácil cuantificar el ahorro directo
de estas alianzas empresa-proveedor de soluciones, la
eficiencia de los procesos habla por sí sola.
El ahorro indirecto viene a través del logro de
las iniciativas, a través de soluciones diseñadas
para cubrir cada necesidad y crear así ventajas
competitivas en el mercado empresarial.
Cada año hay nuevos componentes
de negocio que salen a la mesa. Hay que combinar esos
componentes para asegurar el éxito. Comenta Rodríguez
que “los clientes van a evolucionar a un punto
en el que la tecnología de información
cambie y, más allá de ser un habilitador
para el negocio, pasará a ser un activo estratégico
que facilite el dinamismo de la empresa en el mercado
en el que se mueve. Esto será en los próximos
cuatro o cinco años”.
Para terminar, Luna recomienda “buscar este tipo
de relaciones que crean ventajas competitivas, que están
orientadas en la producción de valor a largo plazo,
y no en la relación precio/costo”. La tecnología
definitivamente no es un commodity, sino una parte integral
de cada negocio.
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