“Las empresas se han percatado de la necesidad
de ser más productivas, más rápidas
en sus transacciones, reducir tareas operativas, que
generalmente se hacían vía telefónica
o vía fax… Y que implican una cantidad de
personas y costos operativos –muchas veces variables–,
que no pueden ser sufragados si desean mantener una posición
de liderazgo”, explica la gerente de Productos
para Trabajadores de la Información de Microsoft,
Evelyn Padrino.
Ante escenarios como éste, desde hace varios
años surgieron los portales de colaboración,
que inicialmente se orientaron hacia el B2C (Business
to Consumer) y el B2B (Business to Business). Sin embargo,
su aplicación para manejar relaciones al interior
de las organizaciones (B2E, Business to Employees), es
la que ha tenido mayor impacto.
“Si tienes todo electrónicamente puedes
hacer tus labores mucho más rápido y hacerles
seguimiento. Las tareas operativas, que estaban en manos
de personas, las dejas en una plataforma de tecnología
que te automatiza el proceso. De esta manera, puedes
utilizar a esas personas en otras funciones más
productivas y estratégicas”, afirma Padrino.
Recursos Humanos puede gestionar solicitudes relacionadas
con su área a través del portal; Finanzas
puede aprobar o devolver requerimientos de recursos;
un gerente puede visualizar el estatus de cada proyecto
que tiene en curso la empresa; y el presidente podría
tener una vista actualizada de los indicadores de gestión
y tomar decisiones a partir de ellos.
Repositorio de información
Cuando se trata de organizaciones cuya operación
está diseminada geográficamente, en varias
sedes; o si se tiene personal laborando fuera de las
oficinas, un portal de colaboración resulta extremadamente útil
para gestionar las operaciones, mantenerlas al día
y hacer los correctivos necesarios en el curso de los
proyectos.
Cobra aún mayor importancia como repositorio
central de información y know how. Tomando en
cuenta que el conocimiento de las personas, como miembros
de una organización, constituye un activo de gran
valor; una empresa debe poder recuperar esa información
en caso de que algún empleado esté de vacaciones
o ya no forme parte de la plantilla.
“Si se va un gerente de producto, por ejemplo,
se lleva el conocimiento en la cabeza. Ni siquiera es
un alivio que esa persona deje la máquina, porque
allí todo está estructurado como está en
su mente. Entonces este portal, aparte de agilizar procesos,
es un repositorio central de conocimiento corporativo;
y eso ha sido impactante para las empresas”, reconoce
Padrino.
Acceso ajustado según perfil
de usuario
Dado que en un portal interno se comparte información
sensible que pudiera estar restringida a ciertos usuarios,
es posible asignar roles o perfiles a cada empleado para
acceder al portal. Así, el sistema será capaz
de reconocer lo que cada usuario puede ver y modificar,
según su perfil, el cual se activa al identificarse
en el portal.
Igualmente, también es posible crear pequeños
sub-portales internos para determinados grupos de usuarios.
Por ejemplo, el departamento de Mercadeo podría
crear un sub-portal para compartir información
relacionada con sus campañas y ejecutar sus proyectos
internos con la colaboración de personas que pueden
estar o no fuera del recinto físico de la oficina.
Las posibilidades de mejorar el desempeño de
los trabajadores y de la empresa en general, a través
de un portal de colaboración, exceden a las mencionadas
en este artículo. Un consejo final de Evelyn Padrino,
para implementar con éxito una solución
de este tipo, es apoyarse en el departamento de Recursos
Humanos.
“Recursos Humanos tiene que tomar un rol de liderazgo
para que el cambio sea lo menos traumático posible
para los empleados; porque estamos hablando de gente
que se está apoyando en máquinas, en infraestructuras”,
culmina.
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