El
concepto viene a reemplazar lo que a principios de
los 90 se conocía como ‘recuperación
ante desastres’, pues si antes se necesitaba
un centro de respaldo que en 72 horas recuperara los
sistemas de información; hoy en día la
dinámica corporativa exige todo un plan que
recobre la disponibilidad informativa en el menor tiempo
posible.
Richard Ramírez, consultor en
el área de System Management, Seguridad y Continuidad
de negocios de IBM de
Venezuela, explica que muchas de
las operaciones SOS tienen que ver con cuál es
la cadena de valores que hay en una corporación
y cómo esa estructura valorativa es afectada por
elementos tecnológicos, de proceso y de recurso
humano.
El especialista añade: “de los escenarios
de contingencia se van a crear los planes de continuidad
de negocios que no son más que la manera cómo
la organización responde ante los desastres y
su facultad para operar independientemente de éstos”.
Un estudio realizado, a finales de 2005, por la revista
Fortune revela que 75% de corporaciones tienen al menos
una parada al año de sus procesos y que sólo
45% de ellas tienen implantado un BCP (Business Continuity
Plan). Con porcentajes menores se encuentran aquéllas
con una alta efectividad en la continuidad.
La efectividad del plan de negocios de una empresa se
consigue sólo si se cumple el tiempo que requiere
para funcionar sin toda su estructura operativa y si
los procesos que son vitales para la compañía
están salvaguardados.
Ramírez explica que al BCP se le deben practicar
dos pruebas al año y una cada vez que cambien
las decisiones en los procesos. “Cualquier BCP
deja de tener efectividad si no se prueba; debe marchar
de acuerdo a las premisas establecidas. Si esto funciona,
el plan funciona”.
Valor de la inversión
El factor de competitividad es una realidad
de la que ninguna empresa puede escapar y justo en ello
se invierten grandes sumas de dinero que permiten garantizar
la rentabilidad del negocio. Dentro de esas inversiones
se encuentra el diseño y puesta en marcha de un
BCP.
Para el experto de IBM determinar el costo que representa
para una compañía las estrategias de contingencia,
depende de varios factores que van desde el tamaño
de la empresa hasta los procesos críticos que
se desean proteger. En definitiva, obedece al costo de
parada y dicho costo depende de la actividad de cada
empresa.
“Esto también implica el tiempo que puede
tardar determinada sociedad en recobrar su actividad
comercial. Este lapso se mide en pérdidas y son
decisiones que la alta gerencia debe considerar”,
añade Ramírez.
Un dato de IDC (división de IDG- International
Data Group-) líder mundial en medios de comunicación
de TI, investigación y exposiciones, apunta que
el gasto en seguridad informática y BCP en 2007
superará los 110 millones de dólares.
Más allá de los alcances
financieros que puede acarrear la paralización
de su actividad económica, las corporaciones deben
tomar en cuenta las multas de mercado a las que pueden
exponerse y el consecuente impacto en su imagen institucional.
Flexibilización y sensibilidad
informativa
En los estándares de hoy en día,
ISO 10799, hay una serie de elementos de seguridad que
son exigidos como la implantación de un BCP, la
cual se fundamenta en tres unidades: la disponibilidad,
la integridad y la confidencialidad de la información.
En la opinión de Richard Ramírez en el
momento de diseñar un plan de continuidad la información
debe clasificarse de forma tal que puedan conocerse cuáles
son definidas como confidenciales y quiénes son
las personas autorizadas para manipularlas.
Se trata de preservar el dato de una misma manera, pues
no puede ser alterado. En el caso de la banca, por ejemplo,
los datos de las cuentas de ahorro de los clientes deben
conservarse independientemente del tipo de transacciones
que los ahorristas realicen o incluso de las entidades
desde donde las hagan.
Las organizaciones deben entender que el manejo de información
privada de sus clientes es delicado. Y deben manejarse
con todos los cuidados del caso. Ramírez concluye: “70%
de los problemas de seguridad, según Gartner,
son problemas internos, de gente que sabe, que conoce
y que puede hacer daño. Lo peor que le puede pasar
a una empresa es un empleado descontento, con conocimiento
y con causa”.
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