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Debido a estos problemas, los clientes que adquirieron
una aplicación deficiente invierten más
tiempo y dinero en rediseñar la aplicación.
O, en el peor de los escenarios, el gasto asciende
mucho más si es necesario hacer “borrón
y cuenta nueva” con el software.
“La fase de pruebas en toda gerencia de proyecto
de desarrollo no puede ser descartada ni puede tener
menor importancia que las otras fases. Las pruebas tienen
que conceptualizarse de forma integral desde el inicio
del proyecto hasta su culminación”, explica
Néstor Guadarrama, Developer Evangelist de Microsoft
Venezuela.
Guadarrama asegura que con la complejidad de desarrollo
de aplicaciones que se vive en la actualidad, debido
a la interoperabilidad necesaria con otros productos,
es necesario que las pruebas no sean visualizadas “como
una fase más” de los proyectos de desarrollo
de software. La aplicación de los ensayos tiene
que partir desde la concepción inicial del proyecto.
Verificación constante
es la clave
BekeSantos como socio de negocio de Microsoft basa su
metodología de desarrollo en Microsoft Solution
Framework (MSF), tanto para sus procesos de negocio,
como en su oferta de consultoría. Esto asegura
las mejores prácticas en el desarrollo de software
para sus clientes.
Según Guadarrama, MSF dista de las metodologías
de diseño estructurado, muy populares en los años
60, que consideraban que la fase de pruebas debía
realizarse tras la culminación de la aplicación,
antes de la implementación. Cuando el reloj apremiaba,
frecuentemente la fase de pruebas era la que se impactaba.
Actualmente las pruebas suelen realizarse en cada etapa
del proyecto.
El cumplimiento de estos ciclos aseguran, según
el developer de Microsoft, que “la aplicación
cumpla parámetros de satisfacción, funcionalidad
y aceptación, no solamente corporativos, sino
nacionales e internacionales, como los ISO, los CMM o
CMMI”.
Un proceso cuidadoso
José Herrera, consultor de la unidad de Consultoría
y Servicios de BekeSantos, explica que cada etapa en
el desarrollo de las aplicaciones que trabajan amerita
hacer las pruebas pertinentes antes de pasar a la siguiente
fase. Incluso, la figura del arquitecto de soluciones
está constantemente vigilando la calidad del producto
en elaboración.
La teoría dice que la fase de pruebas ocupa 20%
del tiempo total de un proyecto. Sin embargo, Guadarrama
considera que debería invertirse más bien
el 45%, en tres fases iterativas de pruebas de calidad
en todos los componentes.
Una en la que se detecten errores, funcionalidades solventes
y funcionalidades incompletas. Otra fase de pruebas en
la que se mida calidad, y una tercera enfocada a la productividad.
Herrera acota lo que considera de suma importancia en
todo el proceso: involucrar a los usuarios funcionales
en todas las etapas. “BekeSantos trata de unir
la brecha que existe entre cliente y tecnología
para que reciban exactamente los que verdaderamente necesita”,
concluye.
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