|
La necesidad de recortar gastos no sólo es una de las principales razones que sustenta esta tendencia, sino también “el que las empresas son conscientes de que no pueden seguir el ritmo de evolución de las tecnologías. Si quieren competir deberán acudir a alguien externo que entienda de ello”, asegura Jaime García Cantero, analista de la firma investigadora IDC, citado por el diario español Cinco Días (www.cincodias.com).
De acuerdo con las previsiones de IDC, el mercado de la externalización de la tecnología y los procesos de negocio tendrá este año un valor de 55.000 millones de dólares, repartidos en web hosting, e-markets, wireless hosting, almacenamiento y ASP (Application Service Provider). Para el 2007 se prevé que la cifra alcance los 100.000 millones de dólares.
Y es que lo que se oye nombrar como e-business on demand, computing utility, grid o informática bajo demanda no es más que la evolución del concepto de outsourcing, cuyo interés es flexibilizar los costos fijos en tecnología. De esta manera, las empresas pueden adoptar o probar tecnologías con un riesgo mínimo –ya que no las adquieren–, con un pago mensual en función del uso que haga de los recursos.
Empresas como IBM, Hewlett-Packard, Citrix, Canon, Sun, Pulsar Technologies, ya están empaquetando y ofreciendo servicios “bajo demanda” o “por consumo”, cuya factura para el cliente corporativo será una cuota mensual que se ajustará según la evolución positiva o negativa del negocio.
Para flexibilizar costos
En entornos con crecimiento económico negativo, o tan volubles como los mercados latinoamericanos, los ingresos suelen presentar fluctuaciones y los gastos tienden a ser rígidos. Esta situación provoca que las empresas tengan momentos de alta productividad y se apoyen en una infraestructura tecnológica instalada, que luego puede estar parcialmente ociosa pero generando los mismos gastos en épocas de recesión.
Es en situaciones como éstas cuando los servicios tecnológicos por demanda se convierten en una alternativa muy atractiva. Las ventajas son claras: mayor flexibilidad en los gastos (altos o bajos dependiendo de las fluctuaciones del mercado), reducción de costos de adquisición de tecnología, incremento en la eficiencia y aumento de la competitividad. También se generan ahorros significativos en impuestos, al no tener los equipos como activos sino como egresos.
Las pequeñas y medianas empresas no están privadas de solicitar este tipo de servicios, ya que son ellas las que generalmente tienen restricciones de presupuesto para invertir en actualizaciones o nueva adquisición de tecnología, por lo que el modelo se ajusta perfectamente.
Retos por superar
Aunque el modelo bajo demanda parece ser el camino feliz que seguirán empresas de cualquier tamaño, algunos analistas no confían 100% en este escenario exento de complicaciones.
Según un artículo publicado en el suplemento tecnológico CincoRed (“El pago de la informática por uso”), del diario Cinco Días, los retos para que la fórmula por consumo se consolide son tres: el cultural (que los clientes lo acepten), la ampliación de la oferta (aún limitada) y el cambio de gestión en el negocio de las empresas proveedoras, ya que el sistema de cobro es completamente distinto al actual. |