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El principal temor de los usuarios es que información
importante y confidencial viaje en el aire, debido a
que se desconoce que los riesgos de enviar datos a través
de las redes alámbricas o inalámbricas
son muy parecidos.
La diferencia radica, según Alejandro García,
ThinkCentre Brand Manager de Lenovo Venezuela, en las
adaptaciones que se deben hacer a los mecanismos de seguridad,
ya que varía el medio de acceso a Internet.
El departamento de seguridad de Microsoft considera
que “cuando la red ya no se sustenta con cables,
la libertad que obtienen los usuarios también
se
hace extensiva al posible ladrón de datos.
Ahora, la red puede estar disponible en vestíbulos,
salas de espera inseguras, e incluso fuera de un edificio”.
Políticas, encripción y autenticación
La protección de la red de una empresa empieza
por crear una política de seguridad que incluya
los entornos de acceso inalámbrico. Debe definir
cómo los empleados pueden usar los hot spots o
puntos de acceso inalámbricos externos; el cambio
de claves cada cierto tiempo; el uso de dispositivos
electrónicos personales en la compañía,
entre otros.
Es necesario mencionar también dos elementos
clave que no pueden faltar: encripción y autenticación. “Aunque
el medio en que viajen los datos sea el aire, la información
debe estar encriptada”, señala el representante
de Lenovo. Esto es, los datos deben transmitirse de una
forma segura y secreta, para que sólo puedan ser
decodificados y leídos por el destinatario.
La autenticación implica que la red de la empresa
permita el acceso sólo a los usuarios que identifiquen
como autorizados para ingresar. Así mismo, es
posible diferenciar los permisos de acceso que tendrán
ciertos grupos de usuarios.
También, es posible utilizar dispositivos físicos
que tratan de frenar ataques y proteger la data. Routers
y contadores de filtrado delimitan el acceso a las redes
públicas y privadas, y resguardan la información
con distintos niveles de seguridad que dependerán
del nivel de acceso del empleado.
Otra medida de protección es blindar y separar
las actividades que realizan los servidores que se posean
en una empresa. “Los que atienden actividades externas,
deben estar aparte de los que manejan operaciones críticas,
ya que estos no deben estar expuestos a ambientes promiscuos
como el Internet”, explica García.
Equipos protegidos
Para cada una de las computadoras de la empresa se debe
poseer un antivirus y un firewall. Estos medios de seguridad
deben ser capaces de medir la actividad en la máquina,
de protegerla contra intrusos y de certificar que los
servicios del computador están siendo utilizados
para procesos necesarios.
Aplicar las actualizaciones de seguridad que aparezcan
del sistema operativo y de los programas que se utilicen;
y cambiar las contraseñas que se manejan en sitios
Web y en los computadores como mínimo cada 120
días, utilizando nuevas claves que combinen letras
y números, son también medidas necesarias.
En caso de una contingencia que ponga en peligro información
crítica, se debe contar con un programa
de respaldo y recuperación. “Si llega a ocurrir algún
desastre físico o lógico, debe existir
la capacidad de seguir operando con los respaldos para
que el negocio no se detenga”, afirma el Brand
Manager de Lenovo Venezuela.
Cuando la transmisión inalámbrica de datos
a través de microondas sea tan popular como el
Internet alámbrico, será necesario establecer
nuevas medidas de seguridad, según García.
Las conexiones a la red de alto rendimiento y en distancias
extensas a través de los celulares y sin coexistencia
con los cables, abrirán una nueva frontera.
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